Guillaume Couillard: el príncipe del tenis

8 May

El champagne se toma como agua. Las fichas de póker cumplen el papel de los billetes. Se respira sal del Mediterráneo y se disfruta del bronceante sol. Los yates adornan el  horizonte. Del otro lado, un relieve escabroso y rocoso termina de darle forma a un lugar único.  El casino, la Formula 1, Alberto II y Rafael Nadal son pilares en la identidad de este diminuto estado.  Se lo imaginan. Sí, adivinaron, es el Principado.

Apenas son dos los kilómetros cuadrados de superficie. Es el segundo estado más diminuto de Europa. El país más edificado. Son propietarios de la mayor esperanza de vida, con 90 años. El casino, famosos ricachones, sus majestuosos paisajes, el lujo, son aspectos que nos trasladan a un lugar único en el mundo, el principado de Mónaco.

Monte_Carlo_2008_025_Monaco Panorama Fontvieille Odozgo Monte Carlo Tennis Masters

“Mónaco es particular porque más de cien nacionalidades diferentes viven en el mismo país. También hay muchísimos edificios que están casi construidos en el mar. Miles de turistas vienen a visitar el palacio del Principie y el casino”, opina Guillaume Couillard en contacto con EfectoTenis, tenista monegasco casi retirado que apenas juega el dobles de la Copa Davis y algún que otro torneo más.

Sin embargo, Guillaume Couillard está fuertemente ligado al desarrollo del tenis en aquel paradisíaco estado. En el año 2007, Couillard fue nombrado entrenador nacional de la Federación monegasca de Tenis. Con este título  -por la locación vale la pena aclarar que no es nobiliario- es el encargado de coordinar los entrenamientos físicos y  tenísticos en el Monte-Carlo Country  Club.  Guillaume, de 37 años y padre de dos niñas, resalta la carencia de dificultad para realizar deportes en Mónaco: “Es fácil hacer deporte en Mónaco. El Príncipe (Alberto II) ama los deportes y los apoya. Además, el clima es muy agradable. Entreno a mis jugadores solo en canchas al aire libre y disfrutamos de una vista fantástica al Mediterraneo”.

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Couillard y su derecha

Una evidente razón por la cual no se disfrutan tenistas nacidos en el Principado de Mónaco es la escasa población con la que cuenta. La simple causa, es su acotado territorio que explica sus apiñados 35.000 habitantes.  Además,  una pequeña porción de la población es nacida en tierras monegascas, el 17% del total. “Es difícil motivar a los chicos para que jueguen al tenis. Hay que tener en cuenta que solo hay 6000 monegascos”, dice Guill. Y agrega: “En Mónaco, solo tenemos un club con alrededor de 2000 miembros. Pero apenas unos pocos tenistas juegan competiciones. Hay jóvenes jugadores que no son malos y deseo que en unos años jueguen la Copa Davis”.

Couillard, sin lugar a dudas, es un hombre fundamental en la creación de futuros jugadores que representen a Mónaco en la Copa Davis. Sin embargo, a pesar de tener unos cuantos años encima, el mismo buscador de talentos continúa jugando para su país. “Durante el año, entreno a los jugadores monegascos. Solo practico una semana antes de la Copa Davis… No es mucho. Cuando uno juega para su país, lo más importante es la motivación. Jugar con el corazón. Siempre es un placer jugar para Mónaco  y para mis amigos”, desliza Couillard quien representa al Principado en el Grupo II de la zona Europea-africana.Monaco Davis Cup Team
El equipo monegasco de Copa Davis: empezando desde la izquierda Couillard, Oger, Balleret, Lisnard y el capitán Boggetti

Pero la historia aún no termina aquí, se podría decir que nos dejamos lo mejor para el postre (). “Es un caso realmente muy interesante”, le decía Sherlock Holmes a su compañero Watson en alguna de las tantas novelas que escribió Arthur Conan Doyle. A principios de este 2013, Benjamin Balleret, monegasco mejor rankeado (583°) y Couillard fueron a Plantation, Florida, a disputar un Future organizado por la ITF. En la ronda final de la clasificación les tocó enfrentarse. En aquel “intrascendente” partido se dio algo muy particular, se jugó el Tie-Break más largo de la historia. Setenta fueron los puntos que se disputaron y que permitieron romper con el anterior record que era de cincuenta puntos -en 1985, año en el cual el danés Michael Mortensen y el sueco Jan Gunnarsson derrotaron al australiano John Frawley y al paraguayo Víctor Pecci por 6-4, 6-4, 3-6 y 7-6 (24)-. Finalmente aquella maratónica definición se la llevó el más joven, Balleret por 36-34, quien más tarde y aprovechando el cansancio de su veterano compatriota terminaría ganando por 7-6 (34) y 6-1. “Es imposible estar preparado para jugar algo de ese estilo. Fue gracioso porque yo conozco a Balleret desde hace mucho tiempo. Pero en el final del tie-break la presión empezó a ser difícil de controlar. Es un gran recuerdo”, contaba Couillard, quien de esta forma, entró en la historia grande del tenis.

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“Menos mal que jugamos juntos, imaginate otro Tie-Break así”, pensará Couillard.

Fotos: Getty images, twitter Guillaume Couillard (@Guill_Couillard)

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