Destino, Villa del Dique

13 Jun

El viaje, desde Capital Federal hasta Villa del Dique, Córdoba, hubiese sido perfecto solo si no ocurrían dos cosas. Primero, los oídos de los viajantes hubiesen estado agradecidos si los temas que sonaron de Ricardo Arjona jamás hubieran salido de los parlantes. Segundo, la tortuosa intervención de un viejo tripulante, que casi prende fuego el micro que llevaba a EfectoTenis a cubrir el Women’s Circuit para el programa televisivo Tenis Sports.
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El complejo OSPACA que tiene seis canchas de tenis.

Las primeras horas del viaje -de más de diez horas- consistirían en chequear mails, tuits, ponerse al día (?), y dormir, obvio. Sin embargo, en mi caso, descansar en los viajes de micro me mantiene en un estado de alerta y preocupación por el temor de pasarme del pueblo o ciudad donde debería bajar. Por lo tanto, cualquier movimiento o ruido me desvela de un sobresalto. Luego de poder pegar el ojo (?) durante algunas horas consecutivas, al despertar, el paisaje había pasado de la monótona llanura bonaerense a la vistosa inestabilidad del horizonte que brindan las sierras cordobesas.
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El camino sinuoso entretiene a la vista. Mis pensamientos desvarían. Pienso en aquellas casitas ubicadas en el tope de una sierra, aisladas de todo contacto con la sociedad. Pienso quién vivirá ahí. ¿Un porteño agotado por el estrés? ¿Un escritor? ¿Vivirá alguien? Poco importa esto, pero ocupa mi cabeza hasta llegar a destino.
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La entrada a Villa del Dique es austera. Un pequeño cartel de letras blanca indica el nombre del pueblo de 3.236 habitantes (según INDEC 2010), que forma parte del Departamento de Calamuchita. Los primeros locales son el “Almacén Miriam” y un Video Club (casi extinto en Buenos Aires) que junto con la importante cantidad de perros callejeros empiezan a dar ese toque distintivo de un lugar donde todos se conocen. La terminal de ómnibus es apenas una construcción de ladrillo a la vista con unos pocos locales de venta de pasajes, allí me bajo.

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La terminal de Villa del Dique.

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Los taxis no abundan, y como la distancia es corta, caminar hasta el complejo donde se lleva a cabo el tercer Women’s Circuit de 2014 en suelo argentino parece la mejor opción. Al ingresar al Hotel Carrillo de OSPACA (Obra Social del Personal del Automóvil Club Argentino), el  panorama sorprende. De un lado, la sierra. Del otro, el lago artificial Embalse de aproximadamente 5800 hectáreas. La presencia de la naturaleza no es habitual en los torneos de tenis. Asombra y gusta.

Muelle cinematográfico en Villa del Dique #ElInterior

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Muy hollywoodense Villa del Dique, che. #ElVientoQueHay

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El comienzo de los cuartos de final coincidió con mi llegada. En la cancha 1, Constanza Vega frente a Melina Ferrero. En la 2, Julieta Estable contra la brasileña Ingrid Gamarra Martins. El clima, parcialmente nublado y sin amenazas de lluvia, parece acompañar. Sin embargo, a pocos minutos del comienzo de los matches, un fuertísimo viento empezó a dominar la escena. Poco a poco, las tenistas jugaban en base a lo que el viento les permitía. No podían pegar con comodidad. Los games de saque se prolongaban, hasta esperar que el polvo de ladrillo dejase de volar porque les entraba en los ojos. Mientras las pelotas correspondientes a cada uno de los partidos se mezclaban e interrumpían puntos en la cancha contigua, el agua del lago estaba agitada, hasta tenía pequeñas olas. Los viejos pinos se retorcían provocando la caída de alguna que otra rama. Finalmente, el supervisor de ITF, Pablo del Gobbo, se encargó de suspender la jornada hasta las 15:15 cuando se reanudó bajo la atmósfera de una fuerte pero “jugable” ventisca.

Women's Circuit Villa del Dique. El viento y las juveniles, los protagonistas.

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Los pinos sufren el fuerte viento.

“En un saque, la pelota se movió tanto que me pegó en el cuerpo”, dice Julieta “Tita” Estable sobre las complicaciones climáticas. La talentosa juvenil de 16 años pudo cerrar su partido de cuartos por 6-3 y 6-0. En el otro court, Constanza Vega (18 años) se iría arriba 7-6 y 1-2, partido que tras la reanudación ganaría por un doble 7-6 sobre Ferrero que según sus palabras “hizo lo que pudo”. Los otros encuentros también serían para argentinas: Daniela Farfán (17 años) a Sara Giménez (Paraguay) y Berta Bonardi (18 años) a Ivania Martinich (Chile). Las semifinales serán ciento por ciento argentinas y con la presencia de promisorias jóvenes: Vega vs Estable y Farfán vs Bonardi.

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Constanza Vega y Daniela Farfán.

Ah, sí, no me olvidaba. Retomando el comienzo del relato, la anécdota del curioso viejito no fue postergada. Al frenar (por enésima vez (?)) en Río Cuarto, el contingente del micro quedó reducido a tres personas en la planta baja. Quien les escribe, una treintañera estudiosa que no paraba de resaltar apuntes y el ya afamado viejito. A falta de veinte minutos para llegar a Villa del Dique, unos estruendosos sonidos (sí, esos) salieron del añejo hombrecito que rápidamente, sorteando todo tipo de obstáculos –un palo de escoba, una mochila y un trapeador- se internó quince minutos en el baño. Vale destacar que al subir, la empresa había aclarado que el minúsculo cubículo que sirve de tocador, solo procesaba líquidos. Detalle que este hombre ya había salteado hace unos minutos. La sorpresa no sería la indigestión de un simple ser humano, sino que al abrir la puerta del ya clausurado baño, una humareda comenzaría a salir. Inmediatamente, el asistente del conductor apareció para ver que ocurría. “Señor, ¡puede prender fuego el baño!”, exclamó el muchacho que ya iba dilucidado la verdadera razón del fuego. El viejito, no dio explicaciones. Él no quería fumar, ni era un piromaníaco, quería disimular lo que la treintañera y yo habíamos descubierto…

DIARIO DE VIAJE: LA NUEVA SECCIÓN

En esta nueva sección que inaugura el blog contaré los pormenores y el color de las coberturas al interior del país. En esta especie de diario de viaje, el foco se posará en los pequeños pueblos y ciudades que albergan a tenistas que tienen diferentes objetivos: ganar sus primeros puntos profesionales, establecerse en el nivel o aprovechar estos certámenes, de menor envergadura, para poder dar el salto hacia la próxima plataforma. Algo parecido, pero todavía sin estar catalogado, se hizo durante la cobertura del Future de Arroyito, en febrero de 2014. Que lo disfruten.
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