Destino, Villa del Dique 2

14 Jun

Al amanecer, el día ya era muy distinto al anterior. El repentino y feroz viento que tanto había molestado el jueves, en Villa del Dique, Córdoba, se había ido junto con las nubes. El viernes cordobé (?) empezó fresquito pero soleado. Debajo del rayo de luz, la jornada era ideal para jugar al tenis. No sé si será algo mental, tal vez una predisposición a disfrutar el alimento teniendo en cuenta la locación donde uno se encuentra, pero los criollitos cordobeses son únicos, irrepetibles, irreproducibles (se entusiasmaba (?)). Después de ingerir algunos criollitos que ayudaron a ser deglutidos por un café con sabor a hotel, todos tienen el mismo gusto, era momento de las semifinales del tercer Women’s Circuit en suelo argentino.

Linda mañana en Villa del Dique. Desayunar criollitos me hace sentir un poquito cordobé.

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Unas semifinales donde la juventud, el talento y el trabajo primaban. De un lado, Julieta Estable, de 16 años, demostró porqué  es una de las máximas promesas del tenis femenino nacional al superar a Constanza Vega (18 años) por un doble 6-2. La potencia desde el fondo de la cancha, principalmente con su derecha, le permitió dominar un match ante una rival a la cual conocía y que maneja muchas variantes con su juego. De esta forma, Tita alcanza su segunda final profesional, la anterior en Marcos Juárez donde fue derrotada por Carolina Zeballos.

Al lado, y en simultáneo, Daniela Farfán (17) y Berta Bonardi (18) buscaban su primera final en el nivel de Women’s Circuit. Finalmente,  la pupila de Mariana Díaz Oliva (ex 42° WTA) venció a la paranaense Bonardi por 6-1 y 6-3. El alarido de Farfán significaba varias cosas. Por un lado, en Villa del Dique logró su tercer torneo puntuable y en consecuencia consiguió ingresar al ranking de la WTA. Después, la primera definición de un certamen profesional es algo que solo ocurre una vez.

Pocas horas después, en el restaurant que está en frente de la minúscula terminal villadiquense (¿), EfectoTenis empezó a entender cómo se movía (o no) el pueblo cordobés. “Acá no hay nada. Si querés ver algo andá a Villa General Belgrano (sí, borrachos, ahí es el Oktoberfest) o a la Cumbrecita, eso sí es lindo”, dice Emanuel, dueño del local que de manera imaginativa apodó “La terminal”. Con una avidez inconmensurable de ingerir alimentos, la caminata de “cuatro cuadras” (en realidad son ocho, culiá) que separa al Complejo OSPACA con el restó parece una maratón de 42K. Al llegar, el ambiente era casi familiar. Un bebé que correteaba y era alzado por cualquier comensal, la charla constante que brindaba Emanuel, las personas que una a una se transformaron en conocidos y una pantalla gigante que transmitía el partido entre España y Holanda (tomen gallegos (?)) era un buen sitio para almorzar.

Villa del Dique 2

Emanuel, de 30 años, hace diez que volvió a Argentina. Rosarino de nacimiento, en el 2000 se fue a vivir junto a su familia a un pueblo cercano a Barcelona. Desde 2010 que está en Villa Rumipal, pueblo vecino a Villa del Dique, donde iba de vacaciones cuando era chico. Allí tuvo a su hijo, el rubio de un año y dos meses que correteaba por las mesas. Emanuel, de gorrita y barba, entre tanta charla relata sus experiencias en la cancha del Barcelona, donde en un partido con el Betis terminó comiendo jamón de una pata de cerdo y tomando vino de la tradicional bota. Esto lo enamoró de la afición blanquiverde y lo hizo olvidar el 5 a 1 que Messi y compañía le propinaron aquel día.
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Con su carisma especial, Emanuel empieza a hablar con las dos finalistas del dobles, las brasileñas Nathaly Kurata y Nathalia Rossi , que para matar el tiempo de espera del ómnibus que las llevará al próximo torneo, en Villa María, se acercaron al parador a comerse dos empanadas árabes cada una. Un ventanal permite observar lo que ocurre en la terminal, que con la presencia de diez personas esperando rompe un record en el pueblo (?). Unos chicos con guitarras al hombro, mujeres que parecen volver del trabajo y Carolina Meligeni Rodrigues Alves  aguardan por el ómnibus que recorre los principales puntos del Departamento de Calamuchita. Meligeni Alves, sobrina de Fernando,  ex tenista argentino nacionalizado brasileño, está junto a su entrenador, cuatro enormes bolsos y su trofeo de campeona del dobles, título que consiguió junto a su pareja, Constanza Vega, superando a las dos que comen empanadas.
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La brasileña Alves Meligeni posando con el trofeo de dobles. Próximamente en EfectoTenis.

Luego de pagar la cuenta y jugar un poco con el niño, es el momento de volver al Hotel Carrillo. Con la panza llena, las “cuatro cuadras” se disfrutan al igual que el paisaje. Durante el trayecto, mientras miro hacia los dos lados del Boulevard, como si transitaran tantos coches, una escena capta mi atención. Las dos finalistas, Farfán y Estable, están dando una caminata juntas. Durante toda la semana estuvieron compartiendo alojamiento junto con su entrenadora Díaz Oliva. La rivalidad solo será dentro de la cancha, afuera son amigas que recorren un pueblito cordobés.
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