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Jarkko y su última función en césped

29 Jun

En el Court 2 del All England Lawn Tennis Club, el tercer estadio en importancia de Wimbledon, la batalla de los veteranos terminó. Ambos jugadores competían por última vez en la Catedral del tenis. Ambos jugadores luchaban por no despedirse del mítico certamen londinense y tener una nueva experiencia en el césped más afamado del mundo. Antes de arrancar el match sabían que de ganar, en la siguiente ronda, seguramente encontrarían su despedida. Novak Djokovic, en segunda rueda, esperaba al ganador con los brazos abiertos y los dientes afilados. Sin embargo, qué mejor que despedirse del Grand Slam más prestigioso en la Cancha Central, frente al número uno del mundo y campeón defensor. Una hermosa última vez en el pasto. Para darse ese gustazo debían ganar. En el quinto set, y luego de cuatro horas de partido, Jarkko Nieminen venció a Lleyton Hewitt por 11-9 en el set decisivo. El finlandés tiene una vida más.

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El saludo de los casi retirados. / Ph: USAT

De un lado de la red Lleyton Hewitt, ex número uno del mundo y campeón de Wimbledon en 2002. El australiano de 34 años anunció su retiro en enero de 2015, cuando comunicó que su último torneo sería el Australian Open 2016. Lo de Jarkko Nieminen es más reciente. Algunos días atrás, el tenista nórdico de 33 años le confirmó a varios medios finlandeses que en octubre, durante el torneo de Estocolmo, se despediría del tenis. También está prevista una exhibición en noviembre, en Helsinki, junto a Roger Federer. Más tarde, Nieminen, en su sitio oficial, oficializó su inminente retiro.

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El festejo fue medido.  Nieminen sabía lo que significaba para Mr. C’mon jugar por última vez en Wimbledon. En la red, los dos rubios se fundieron en un abrazo que sirvió como muestra de afecto y reconocimiento al trabajo de tantos años. Hewitt fue treinta veces campeón en el tour, donde se destacan los títulos del US Open 2001, Wimbledon 2002, y la Copa de Maestros en dos oportunidades; Nieminen, 13° del mundo en 2006, cuartofinalista de tres de los cuatro Grand Slam (le faltó Roland Garros) y además finalizó catorce temporadas consecutivas dentro de los cien mejores del mundo. Dos viejos zorros que dan sus últimos pasos por el circuito.

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Antes de hacer periodismo, en EfectoTenis somos aficionados del tarot (?):  tiramos las cartas y leemos el futuro. Por eso, durante el Argentina Open, le pedimos a Gustavo Colqui, uno de los encordadores oficiales del ATP de Buenos Aires, que se ajuste la GoPro a su frente y encuerde la raqueta del finlandés. Acá va nuestro pequeño homenaje a Jarkko, tenista al que entrevisté para la página oficial del certamen porteño y donde también lo hicimos jugar bádminton, el deporte de su esposa. Peremo’ que te guste, Shark (?).

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La visión del encordador que utilizó un encordado Luxilon Alu Power con una tensión de 24 kg.
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Jarkko y el bádminton, durante la producción del Argentina Open.

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El último argentino que pasó la qualy de Wimbledon

24 Jun

En las últimas trece ediciones de Wimbledon, sesenta y ocho tenistas argentinos pasaron por la clasificación del mítico Grand Slam londinense. Solo cuatro alcanzaron la rueda final, es decir, la entrada, el partido que determina si ingresás o no al cuadro principal. Solo uno (de sesenta y ooocho, diría Riverito (?)) logró sobreponerse al resbaladizo y traicionero césped. En 2002, Juan Pablo Guzmán marcó un precedente al atravesar la qualy del tercer Major de la temporada. Entrenar en una cancha de fútbol, jugar sin las zapatillas adecuadas y resbalarse hasta moretonearse las caderas. La historia del último clasificado albiceleste en Wimbledon.

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Previo a disputar su primer Grand Slam, donde finalmente clasificaría, Juan Pablo Guzmán había participado en el Challenger de Weiden, en Alemania, en el cual había sido eliminado rápidamente. Junto al también ex jugador Diego Veronelli, Daniel Orsanic -actual capitán del equipo argentino de Copa Davis y por aquel momento su entrenador- y unos pocos dólares emprendieron el viaje hacia la aventura verde.

“Nunca había jugado en césped, ni siquiera tenía zapatillas de pasto. Durante varios días entrenamos en una cancha de fútbol que había en el club y allí hacíamos movimientos de volea y todo lo relacionado con la movilidad. Como para no hacer papelones cuando nos toque el césped”, le dice Juan Pablo Guzmán, ex 100° del mundo en 2007, a EfectoTenis. “Llegamos el viernes (la qualy empieza el lunes) y estábamos alucinados. Todos los días previos entrenamos mil horas. Era divertido. No era una semana más, para Diego también era la primera qualy de un torneo grande”, relata Guzmán que compartía, junto a Orsanic y Veronelli, una diminuta habitación de un hotel de Earls Court, barrio londinense ubicado a cinco millas de Wimbledon. En lo financiero, la época no ayudaba. La Argentina atravesaba una de sus peores crisis económicas. El rebusque de dormir en un cuarto pequeño era algo menor comparado al sueño deportivo de jugar el torneo que siempre habían visto por televisión.

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La estación de subte de de Earls Court.

“A medida que los días pasaban nos íbamos sintiendo cada vez mejor. Para mí, desde chiquito, ver una cancha verde significaba ver fútbol y una pelota rodando. Jamás me imaginé estar jugando al tenis en la misma superficie que desde pequeño me había tenido pateando y corriendo atrás de una pelota, pero en este caso más chiquita y amarilla”, recuerda Guzmán desde Londres, en el mismísimo Wimbledon, donde actualmente está ayudando a un amigo que entrena a una tenista rusa.

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Hace apenas dos semanas terminó su vínculo de siete meses con la rumana Sorana Cirstea.

Bajo el prejuicio y la incertidumbre con la que conviven los tenistas latinoamericanos cada vez que pisan el césped, los objetivos no iban más allá de disfrutar y tal vez ganar algún partido. Además, la inexperiencia (y disminuida billetera) de Guzmán llegaba al punto de no contar con las zapatillas adecuadas para competir en la patinosa superficie, donde los porrazos son cosa de todos los días. Conseguir prestado un calzado era algo esencial para el debut.

Jurgen Melzer of Austria slips during his men's singles tennis match against Jo-Wilfried Tsonga of France at the Wimbledon Tennis Championships, in London June 23, 2014.            REUTERS/Max Rossi (BRITAIN  - Tags: SPORT TENNIS)

“Ni siquiera tenía zapatillas de césped. Se necesitan mucho, sino es imposible pararse. La única esperanza era pedir algunas prestadas a algún argentino o conocido. Diego (Veronelli) tenía. El día anterior, cuando miramos el horario, nos dimos cuenta que nos había tocado a la misma hora. Las chances eran nulas. En primera ronda me tocó con un tipo grande en ese entonces, Laurence Tieleman, creo que se llamaba, gane 9-7 en el tercero. Me caí, fácil, unas diez veces durante el partido. Los dolores después del match se duplicaron y la felicidad era enorme. Para la segunda rueda conseguí un par de zapatillas y era muy diferente. Gané jugando muy bien”, manifiesta con extrema puntillosidad el zurdo de 34 años, retirado en 2008 por una lesión en la muñeca derecha.

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Ya con zapatillas, confianza y nada que perder llegaba la tercera y última ronda. Una de las particularidades más destacadas de la clasificación de Wimbledon es que la entrada al cuadro se juega al mejor de cinco sets. Para Guzmán, por aquel entonces 294° del ranking y sin experiencia en los torneos grandes, era el primer partido que jugaba bajo esa modalidad. Sin embargo, la incertidumbre no lo paralizó. “El mayor miedo que tenía era que por primera vez en mi vida iba a jugar un partido a cinco sets y no sabía cómo podía llegar a responder si se alargaba. No sabía si empezar al 100% o un poco más tranquilo, porque la ansiedad a veces te puede jugar una mala pasada. Pero dije, ya está, empiezo con todo y después vemos qué pasa. No quería dejar pasar ni una chance”, señala el bonaerense, que finalmente venció en sets corridos al holandés Roger Wassen.

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Guzmán junto a Ormaechea, pupila durante 2013.

Como decíamos, la qualy de Wimbledon es singular. Para empezar, el torneo clasificatorio no se lleva a cabo en el emblemático All England Lawn Tennis Club, sino en el Bank of England Sports Ground, en Roehampton, a unos kilómetros de la sede oficial. Como bien apunta el blog FueBuena en esta interesante nota, la fase previa se realiza allí desde 1978.

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La incesante actividad en la qualy, una cancha al lado de la otra.

Para Guzmán, la proesa de pasar la qualy significaría ganarse el derecho de entrar al All England, al verdadero Wimbledon. En primera ronda le tocaría enfrentar a su compatriota Gastón Gaudio –por ese entonces 28° del mundo-, donde caería en sets corridos. “Cuando me tocó ir a Wimbledon, ahí sí que cambió todo, y mucho. De chico, mi sueño cuando miraba la televisión era jugar Wimbledon. Cuando llegué y observé lo que alguna vez había visto por la tele me corrió un frío hermoso por el cuerpo. Son esos momentos que te volvés a sentir el mismo niño que miraba por la tele jugar a los grandes. Todo es diferente: canchas, vestuarios, sala de jugadores. Todo lo que te puedas imaginar”.

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Los vejetes y las silletas plegables. Harmoso (?), Roehampton.

UN KARMA PARA LOS ARGENTINOS

Desde 2002 a 2014, sesenta y ocho tenistas argentinos participaron de la qualy de Wimbledon. Solo cuatro llegaron a la ronda final: Juan Pablo Guzmán (el único que entró al cuadro), Diego Veronelli, Diego Hartfield y Nicolás Todero. ¿Por qué les cuesta tanto a los argentinos?

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Seguimos con el boom (?) de las  silletas plegables y los infaltables paragüas.

En principio, por la genética tenística, el jugador argentino está acostumbrado al polvo de ladrillo, a la cancha lenta. El cambio de una superficie a otra es brusco. La pelota casi no pica, los apoyos son inestables y los sacadores potentes –una característica que no abunda entre los tenistas nacionales- sacan ventaja.  “Puede ser que no sea la superficie que más le guste a los argentinos. También, algunos aprovechan las semanas previas para jugar algunos Challengers e  intentar sumar un poco de puntos. Desde mi punto de vista habría que preparar el torneo y jugar por lo menos alguna semana antes para acostumbrar el cuerpo, la vista y el juego, porque es bastante diferente a lo que puede ser el polvo de ladrillo”, opina Guzmán desde tierras británicas.

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Nicolás Kicker, eliminado en la primera ronda la qualy, pero cumpliendo el sueño de jugar su primer Grand Slam.

En la edición 2015 de la fase previa de Wimbledon, ocho argentinos integraron el cuadro clasificatorio. Hasta ahora sobrevivieron cuatro: Horacio Zeballos, Facundo Argüello, Guido Andreozzi y Guido Pella. ¿Podrá alguno de ellos cortar la mala racha de más de trece años?

DESDE ADENTRO

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Con la colaboración del entrevistado armamos este video donde podés disfrutar de los entrenamientos de Rafael Nadal y Novak Djokovic -que tira un lujazo- en Aorangi Park.