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CoCo, llegó tu hora

5 Jul

La genética debe tener algo que ver en la estadounidense CoCo Vandeweghe. Desde muy pequeña, su habilidad para los deportes fue algo que no sorprendió a la familia. Era natural. A los nueve años, la actual 47° del mundo y reciente octavofinalista de Wimbledon, ya practicaba lucha libre; hasta los quince jugó al básquet y recién a los once incursionó en el tenis. ¿Por qué no sorprendía la ductilidad de esta rubiecita neoyorquina? La mayoría de su familia tiene el instinto “asesino”  que solo llevan en la sangre los deportistas de elite. Su abuelo y su tío fueron basquetbolistas de la NBA, su madre nadadora olímpica y su otro tío jugador profesional de beach vóley. Ahora, es el tiempo de CoCo, que quiere dejar su sello de gloria en la deportiva familia Vandeweghe.

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Por el lado materno, su abuelo, el Dr. Ernie Vandeweghe, fue una de las figuras de los New York Knicks en la década del 50’. Luego de unos años en el mejor básquet del mundo decidió unirse a la Fuerza Aérea estadounidense donde fue físico. Dr. Ernie, junto a Colleen Kay Hutchins, abuela de CoCo que, dicho sea de paso fue Miss America en 1952, cruzaron su excepcional genética para concebir a Kiki, Tauna, Bruk y Heather. El tío de CoCo, Kiki Vandeweghe, es un ex jugador de NBA que también fue manager de los Denver Nuggets y los New Jersey Nets, equipo del cual fue entrenador. Actualmente, el multifacético Kiki es el vicepresidente de las operaciones básquetbolísticas que realiza la NBA. Luego, Bruk fue jugador de beach vóley; Heather, capitana del equipo nacional de Polo de los Estados Unidos y Tauna, la madre de la tenista, compitió como nadadora en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.

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La bella Colleen Kay Hutchins, abuela de CoCo.

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Ernie Vandeweghe. / Ph: The New York Times.

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CoCo y Kiki.

Bajo esta atmósfera de súper talentos deportivos, CoCo creció. Obviamente, el deporte no era algo secundario en su vida. La influencia de su familia determinaría su carácter en cualquier disciplina que practicara. “Definitivamente ayudó a mi carrera. Aprendiendo a cómo esforzarte, a cómo manejarte y más viniendo de personas que lo han hecho. Que hablan desde la experiencia. Soy muy afortunada de haber tenido la experiencia de vivir rodeada de ese ambiente desde que era chica hasta ahora”, le decía CoCo a EfectoTenis en febrero, durante la serie de Fed Cup entre Argentina y Estados Unidos disputada en Pilará.

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Video propio de CoCo durante su paso por la Argentina.

A los 9 años, en  Locust Valley, Nueva York, CoCo realizaba lucha libre. En esa –poco habitual- disciplina compartía categoría con su hermano, Beau, un año y medio mayor. Ella, que se autodenomina “robusta”, compartía entrenamiento con su hermano, un “largirucho”. Una interesante nota de la USTA cuenta que CoCo, en dos oportunidades, iba a enfrentar a su hermano. Su madre detuvo la pelea porque “Definitivamente iba a destruir a mi hermano”, comenta la neoyorquina de 23 años, que en esta edición de Wimbledon alcanzó por primera vez en su carrera la segunda semana de un Grand Slam luego de vencer por 6-2 y 6-0 a la australiana Sam Stosur.

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Junto al afamado coach Craig Kardon, ex entrenador de Navratilova y Davenport, entre tantos otras jugadoras. Previo a su partido de tercera ronda de Wimbledon, a CoCo le sangraba la nariz.

Además de la lucha libre, la altísima rubia –mide 1,85cm- disfrutó muchos años jugando al básquet, deporte que por herencia no podía desechar.  “Lo hice cuando era más joven porque mis amigos jugaban al básquet conmigo. En tenis juegas solo y mis amigos no practican tenis. En ese sentido disfruté más de jugar al básquet, pero ahora estoy muy contenta de haber elegido el tenis”, le comenta al blog quien abandonó la pelota naranja a los quince para dedicarse de lleno a su actual profesión. “Me gusta la manera en la cual los sudamericanos y los europeos juegan al básquet. Me gusta más que los estadounidenses porque juegan más en equipo que individualmente”, dice la fanática de los New York Kniks.

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La influencia del básquet  no solo proviene de sus familiares, Phil Jackson, ex jugador y coach que posee un total de 13 anillos de campeón de NBA: dos como jugador con los New York Knicks, seis como entrenador de los Bulls y cinco como entrenador de los Lakers, es uno de sus referentes. La filosofía mental que transmite Jackson fue lo que captó la atención de CoCo, quien leyó su historia. “Leí el libro de Phil Jackson, en realidad me lo dio mi coach, y disfruté de su filosofía mental, cómo se acercó a cada una de las diferentes súper estrellas, tanto cuando estaba en los Bulls y también en los Lakers. Es que hay tantos egos, tantas maneras de pensar y cómo logró unirlos a todos. No es fácil y es sorprendente cómo  lo hizo durante tantos años y después con un equipo completamente diferente”, señala la ganadora de un título WTA, obtenido el pasado año sobre el césped holandés de ‘s-Hertogenbosh.

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Junto al trofeo de campeona en ‘s-Hertogenbosch.

Si decidimos ir a dar una vuelta con CoCo por New York podríamos llevarla a una librería. Habitualmente, durante las giras, lee dos libros a la vez: uno más profundo y otro para simplemente ocupar el tiempo libre. La neoyorquina que reside en Rancho Santa Fe, en California, también admite que suele leer libros “tontos”. Uno de ellos fue el best seller “Maze Runner”, novela juvenil que sirvió como inspiración para la taquillera película estadounidense que se estrenó a mediados de 2014. No todo es filosofía mental, para pasar el rato prefiere las novelas que están de moda, esas que tienen la mejor posición en las vidrieras de los bookshops. “Usualmente leo dos libros a la vez. Uno es más inteligente, más intelectual, mientras que el otro es para irme a dormir. Para relajarme. Disfruto de la lectura. Es una gran manera para que el tiempo pase, porque cuando estás en los torneos no puedes hacer cosas todos los días, especialmente cuando juegas porque tienes que estar preparándote para el día siguiente, para el próximo partido y asegurarte de no gastar energía”, comenta la simpática CoCo, siempre dispuesta a sonreír y a “remar” en las respuestas.

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Durante la entrevista con EfectoTenis. / Ph: Le Tenisse.

Continuando con la lectura, CoCo puede decir que es dueña de un Record Mundial. En una entrevista  admitió que tuvo que leer diez veces la primera página de un libro que un amigo le había regalado. De hecho, no recuerda ni el título. Finalmente, ¿entendió algo? “Todavía estoy leyendo esa primera página”, dice entre risas. “Actualmente (febrero, por ese entonces) estoy terminando ‘Maze Runner’. Me quedan solo veinte páginas. Cuando termine me voy a dedicar al otro”. Buena suerte, Coquito (?).

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¿Vot SÍ?

LA VARA ESTÁ ALTA

“Quiero ser número uno del mundo, ese siempre ha sido mi objetivo”, dice en la conferencia de prensa de Wimbledon, luego de vencer en segunda rueda a Karolina Pliskova, 11° preclasificada en el All England. “Sí, por qué no. Siempre he pensado eso. Es como si saliera a la cancha a jugar un partido pensando que voy a perder. Es un sueño que tengo hace mucho tiempo. Es como ganar un Grand Slam, una medalla dorada, esos son sueños de toda la vida.  Así que quedarse a mitad de camino por cualquier razón me parece estúpido”, manifestó la ambiciosa CoCo Vandeweghe que frente a la checa Lucie Safarova buscará sus primeros cuartos de final en un Major.

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Caminando hacia el profesionalismo

16 Oct

“Creo que jugar Juniors les da ciertas cosas como conseguir sponsor de ropa, algunos te dan un bonus desde lo económico pero también es un arma de doble filo. Hay mucha gente que ha ganado Roland Garros o Wimbledon Junior y después no existe”, dice el argentino Marco Trungelliti, actual 330° del ranking, que con sus palabras plantea la posibilidad del fracaso en la búsqueda del profesionalismo. Continuando con la mirada analítica del tenista santiagueño de 24 años, que en ocasiones escribió interesantes textos donde se ponía en la piel del periodista, Trungelliti le dijo a EfectoTenis: “Al ser tan chico y tener cierta fama depende mucho de la forma en que hayas sido educado. Hay padres que no están preparados y se meten, entonces no termina siendo algo sano. Tampoco para los padres que de repente creen que tienen un jugador que ha tenido una buena actuación en un Grand Slam Junior y después el paso es muy grande. Pasas de jugar con chicos de tu edad, como tope de 18 años, a como tope 35. Los años de experiencia pesan, te tiran la camiseta, y son muchas cosas que de repente te encontrás. Hay otros que no están acostumbrados a perder y empieza la crisis de confianza”.

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El santiagueño Marco Trungelliti al servicio.

A pesar  que han sido varios los campeones de Grand Slam Junior y número uno de esa modalidad que han logrado triunfar en el circuito ATP, hay otros tantos que han quedado en el camino. Pensando en otro trayecto hacia el profesionalismo, jugar Futures, sin haber tenido una vasta experiencia en el mundo de los menores de 18 años, es otra posibilidad. “Particularmente prefiero la parte de jugar Futures. Te puede ir bien, te puede ir mal, pero en algún momento tenés que seguir. Mucha gente, por lo económico, prefiere jugar los Futures de acá”, completa Trungelliti que en su adolescencia jugó unos pocos torneos de la gira COSAT y como explica prefirió el camino de los Futures.02

Al otro lado del Océano Atlántico, y mediante las facilidades que otorga la tecnología, el español Sergio Troncoso, manager deportivo de varios juniors españoles, y encargado de la organización del recientemente finalizado “Nike Junior Tour” desarrollado en tierras ibéricas, ayuda a bosquejar el panorama de aquellos jóvenes talentos que experimentaron la angustia de sus frustrados intentos por llegar al profesionalismo.

Troncoso, durante cuatro años fue el manager del precoz supertalento Carlos Boluda,  un niño que a los 14 años lo llamaban “el nuevo Nadal”. Por 2006, Boluda, nacido en Alicante, tenía contrato con la firma deportiva “Nike”, mientras que también había sido el único jugador en ganar dos veces consecutivas (2006 y 2007) “Les Petits As”, uno de los torneos más tradicionales y prestigiosos del mundo junior, que reúne a los mejores jugadores de entre 12 y 14 años. Más tarde llegaría el infierno para el joven español que abrumado por lesiones y presiones se alejó de los primeros planos.
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A la izquierda Boluda, en el centro Troncoso.

EfectoTenis: Marco Trungelliti me planteó la incertidumbre sobre cuál era el mejor camino que podían tomar los Juniors en su afán por llegar al profesionalismo. Teniendo en cuenta el ejemplo de Carlos Boluda, donde luego de tantas victorias en Juniors, acostumbrarse a perder fue duro, ¿cuál crees que es el mejor camino?

Sergio Troncoso: – Bueno, creo que no hay un camino perfecto depende de cada jugador y su evolución. Los Grand Slams Juniors son un termómetro muy importante. Si ahí lo hacen bien, con la presión que tienen, es que están medianamente preparados para pasar a los profesionales. Con la cantidad de Futures que hay cada semana por todo el mundo, el nivel de estos torneos ha bajado respecto a años anteriores. El salto grande viene después, en los Challengers, donde hay una diferencia brutal respecto a los Futures. Igualmente, cada jugador es un mundo.

Respecto al caso de Carlos, fue jugando y a medida que avanzaba, llegó un momento que no evolucionó más principalmente por su físico y la cantidad de lesiones que tuvo. Dejó de ganar en el tenis.

Carlos (Boluda) fue un niño prodigio y ganar tanto no le vino nada bien, bueno, para los contratos sí. Luego, su no evolución física (mide 1,70), sus graves lesiones (muñeca, pies), sus miedos a superar toda esa presión, su entorno que tampoco ayudó mucho hizo que no evolucionara adecuadamente para su desarrollo tenístico. Todos tenemos parte de culpa en ello. Yo, el primero en no haber sabido cortar ciertas cosas desde un principio.
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Recomendable documental sobre la particular historia de Carlos Boluda.

– ¿Cómo manejás a un chico que a causa del tenis empieza a no ser feliz?

Bueno, tristemente hay muy pocos que disfrutan jugando al tenis aunque parezca una perogrullada. Hay que enseñarles a “disfrutar sufriendo”, me gusta mucho este término. Hay que enseñarles a los chicos que el tenis es un deporte de perdedores porque todas las semanas pierden todos menos uno, pero también cada semana te da una nueva chance y es más importante ser regular que cualquier otra cosa. Pienso que a los chicos hay que explicarle muy claro cómo es el tenis para que no se lleven desengaños.


Perlita de Tenis Pro: Robredo hablando del particular apellido “Boluda”.

Siguiendo con la vuelta al mundo en búsqueda de testimonios, Australia es el próximo destino de EfectoTenis que se encontró con Carlos Cuadrado, el último campeón español de Grand Slam Junior. En 2001, en el único torneo ITF que disputó, Carlos Cuadrado venció a Brian Dabul –argentino ex N°1 Junior- en la final del mítico torneo parisino. A pesar de su promisorio futuro, Cuadrado a causa de sus múltiples lesiones no pudo cumplir con las expectativas generadas por los buenos resultados. Su mejor ranking fue 222° en la temporada 2006. “No diría que fue el gran momento de mi carrera, creo que mentalmente me paso muy desapercibido. No lo disfrute como lo debería haber disfrutado, a lo mejor porque fue el único torneo ITF que jugué. Quizás porque no me lo esperaba y estaba muy ocupado jugando Futures y Challengers. La verdad que no lo sé”, responde desde Melbourne, Australia, donde se desempeña como entrenador nacional de la federación del país oceánico.
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Cuadrado levantando el trofeo de campeón de Roland Garros Junior.

“Creo que el mejor camino es algo intermedio. Definitivamente tener ranking suficiente para poder jugar los Grand Slam Junior te permite medirte con la gente de tu edad. Pero siempre jugando bastantes Futures donde compites con gente mayor, es positivo para empezar a experimentar esas sensaciones”, completa Cuadrado, retirado en 2008 y que actualmente practica como principiante surf y ciclismo, hobbies que según él no los hace bien.
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Volviendo a las latitudes a las que estamos acostumbrados, durante la presentación de los dos Challenger que se disputan en Argentina (San Juan y Córdoba), Diego Schwartzman  ofreció su visión y experiencia sobre la búsqueda del profesionalismo. “No hay alguien que diga que un camino es mejor que el otro. Yo no pude jugar prácticamente nada en Junior por un tema económico, me costó mucho. Tenía que elegir una de las dos opciones, y justo la Asociación Argentina de Tenis (AAT) empezó a hacer muchos más Futures en la Argentina. Preferí gastar la plata que tenía para poder viajar dentro del país que es menos costoso que hacerlo como Junior. Si estas fuera de los tres de Argentina no hay ayuda económica”, dice Schwartzman, actual 89° del ranking, que al igual que Trungelliti comenzaron en el último escalón del profesionalismo.

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En la cancha central del US Open y frente a Djokovic, Schwartzman tiró el famoso “Topo Gigio”.

“Te tenes que ir adaptando. Aunque seas muy bueno en Junior, tenés que adaptarte a otro tipo de torneos. Los torneos Junior son muy profesionales, son organizados casi como un ATP. Después caés en los Futures, donde la verdad que algunos tienen muchas cosas malas como los entrenamientos, las pelotas y los lugares donde se juegan. Hay que adaptarse. A todos les cuesta. A algunos dos, tres meses, a otros un año, a otros dos, pero los que son buenos se terminan adaptando a todo, ganan y pasan rápido esa etapa”, aclara el “Peque” que en 2012 ganó seis Futures y su primer torneo Challenger, en Buenos Aires.

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Por último, Daniel Orsanic, Director del área de Desarrollo de la AAT, un hombre experimentado en el mundo de los jóvenes tenistas le contó a EfectoTenis su visión: “El camino que a mí más me gusta es que los chicos aprovechen cada etapa y las vayan pasando de manera sólida, no por copiar a otro que le está yendo mejor en una etapa más arriba. Cada jugador tiene su proceso y eso hay que entenderlo. Particularmente me gusta que se puedan sentir buenos en su categoría pero siempre mirando más allá, hacia la madurez del jugador. Si tienen buenos resultados en su categoría, mejor, porque les va dando confianza, pero no es definitivo. Después, cuando tienen entre 16 y 18 años, apuntar a jugar los Grand Slam, a donde en un futuro ellos quieren volver como profesionales. Es un registro muy bueno a nivel motivacional para codearse con los mejores del mundo, estar entrenando al lado de los mejores jugadores del mundo o peloteando con ellos. Hay algunos que podrán jugar los Grand Slam Junior y otros que llegarán, si Dios quiere, cuando sean profesionales. Un camino solo no hay, hay muchos. Lo importante es que cada jugador pueda ir superando y solidificándose en cada una de sus etapas y que dé el próximo paso de manera consistente”.
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Daniel Orsanic. / Ph: Prensa AAT.

Norma Baylon: una mujer indomable

8 Oct

El sonido de la pelotita contra el ropero es insoportable en aquella habitación del departamento en el barrio de Belgrano. Ella, de cuatro años, no se cansa. Su madre, de algunos cuantos más, no la aguanta. Lo que nunca va a pensar Dorothea es que más tarde su hija, Normita, será 4° del mundo y una precursora en el tenis femenino argentino. “Como comprenderás, yo no me acuerdo, son los cuentos de mis padres. Todo el día estaba dándole a la pelotita contra el ropero, y cuando llegaba mi papá, a la noche, mi mamá le decía: < ¿Sabés qué? Me tiene harta. Todo el día estoy escuchando el tiki, tiki, tiki. Ya no la soporto más>”, le dice a EfectoTenis Norma Baylon, una mujer indomable desde antes de saber el significado de la palabra tenis.
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“Para hacerte la historia corta, ahí decidieron comprarme mi primera raquetita, una Sarina, chiquita, blanca, con la que zarpaba todos los fines de semana al Buenos Aires Lawn Tennis Club (BALTC), donde mis padres jugaban. Yo me iba al frontón. No almorzaba, no tomaba nada, con tal que nadie me vaya a quitar de ahí”. Ahí, dice Baylon, donde los sueños se siembran y los golpes se perfeccionan. Ahí, el frontón, un espacio físico donde muchas de las grandes glorias del tenis nacional pasaron parte de su infancia. “A la noche, cuando llegábamos a la casa, era siempre la misma historia. Abrían la puerta del departamento y yo me tiraba de narices al suelo llorando. No quería bañarme, no quería comer, no quería hacer absolutamente nada. Poco a poco fue surgiendo mi amor por el tenis”, relata Norma a EfectoTenis –en una entrevista realizada en la escuela de periodismo DeporTEA- dejando en claro su amor casi natural por el deporte de la raqueta.

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Siguiendo con la infancia de Norma Baylon, uno de los momentos más esperados por la porteña formada tenísticamente en el BALTC sucedía cuando su padre terminaba de jugar dobles con unos amigos franceses. Ella, por ese entonces Normita, le pedía pelotear un rato. Un día, su padre, cansado, no quería darle el gusto a su hija, pero después de tanta insistencia aceptó Olindo, un severo pero generoso alemán,  le tiró un fuertísimo revés que iba derecho al “ombligo” y que buscaba que la chiquita no molestase más. Para sorpresa del padre, Norma voleó de revés. Al día siguiente, por pedido de Olindo, Baylon ya tenía profesor.
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En el 63, Baylon y la británica Ann Haydon-Jones quien venció a Norma en la final de Bournemouth.

Uno de los grandes obstáculos que debió sortear la cuartofinalista de Roland Garros, Wimbledon y del US Open en los sesenta fue su indomable carácter. “Tengo un defecto muy grande que es ser perfeccionista. Entonces, lo que hago lo quiero hacer bien y cuando no me salen las cosas me enojo. Es un enojo que me dura muy poco, inclusive ahora, me puedo molestar con algo o alguien, pero si me dejan dos minutos tranquila ya ni me acuerdo porqué me enojé. En el tenis era exactamente igual”, explica Baylon, actualmente de 71 años, y quien en varias ocasiones sufrió las conocidas penitencias.
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Sus padres, rigurosos en la educación, durante el partido no le decían nada.  Una vez en el coche, camino a casa, llegaban las famosas penitencias. Una semana sin ir al club o no te vamos a comprar otra raqueta nueva eran algunos de los ejemplos. Después, su autocontrol llegaría a causa de las críticas de la prensa: “Norma es una genia, un fenómeno, pero su comportamiento…”, eran algunos de los titulares de la época. Sin embargo, el peor castigo llegó en las vísperas de los Juegos Panamericanos.
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En el clasificatorio que había organizado la Asociación Argentina de Tenis, Norma le ganó a las diez mejores del ranking argentino y obtuvo un lugar para viajar como representante nacional en los juegos continentales. Allí apareció otra vez su carácter. “El último partido lo jugué contra Nora Somoza. En esa época, como ya no podía gritar, decir malas palabras, pegar pelotazos, ni romper raquetas porque me venían las sanciones de mis padres, empecé a pegarme con la raqueta en el costado de la pierna. Ese día fallé y me pegué un raquetazo en la canilla. Por supuesto no hice ni un gesto pero veía que el moretón iba saliendo como si fuese un huevo de avestruz. Termina el partido. Gano. Y el presidente le dice a mi papá que yo viajaba a los Panamericanos”. En aquel encuentro, su padre le negó el viaje a Norma aludiendo que así no se iba a portar si representaba a la Argentina. “Por más que pataleé, lloré, no hubo forma. Y creo que eso me curó”.Desktop
Baylon en figurita, una perlita de MercadoLibre.

Otra de las acciones que tomaron sus padres, antes de permitirle viajar a competir a Europa, fue que finalice sus estudios secundarios y los traductorados de inglés y alemán, idiomas que actualmente habla a la perfección y que le permitieron ser traductora en series Copa Federación, dictar cursos de arbitraje y hasta desempeñarse como jueza de línea en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. “Les estoy sumamente agradecida que no me hayan permitido viajar antes de terminar mis estudios. Siempre me decían  que lo que tenía dentro de la cabeza no me lo podría quitar nunca nadie”, aclara Norma quien fue la primera mujer en conseguir el Olimpia de Oro (1962).SCAN_20141007_21345451_002
Ropa de la marca “Fred Perry” hecha expresamente para Norma Margarita Baylon. También, la marca Dunlop le proporcionó raquetas personalizadas.

A lo largo de su brillante carrera, que transcurría en tiempos de amateurismo donde ninguna cobraba dinero –solo en el final de su recorrido tenístico logró negociar la paga de algunos viajes y pequeños premios-, Baylon alcanzó los cuartos de final de Roland Garros 1965, cuartos en Wimbledon 1964 y también estuvo entre las ocho mejores del US Open en 1965 y 1966. Además, fue finalista de dobles en Roland Garros 1964. Dentro de sus tantas victorias se destacan sobre la brasileña María Esther Bueno, Nancy Richey, Billie Jean King, Vera Sukova, Lesley Turner, entre otras.

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Ilustración de la brasileña Marías Esther Bueno. /Autor: Cristiano Siqueira.

Sin embargo, uno de sus partidos más recordados no quedo en el recuerdo precisamente por haberlo ganado, sino por la manera en que perdió frente a la mítica australiana Smith Court. Durante el Australian Open de 1965, Baylon estaba 5-4 y 40-30 en el primer set. “Tipico de Norma Baylon. Problemas de concentración. Mientras yo estaba esperando que una chica recogebolas me pasara la pelota, pensaba en la alegría de mis padres, en lo que iban a escribir en los diarios, en que me estaba portando muy bien en la cancha, en qué iban a decir todos los chicos con los que entrenaba, pensé tantas cosas que cuando la veo a Margaret del otro lado, la veía que temblaba. Entonces dije, Norma, lo único que te pido es que no hagas doble falta. Saqué con tanto cuidado que los dos saques picaron en mi cancha. Después perdí el partido. Esa noche creo que no dormí, solamente lloré”, relata con muchísimo humor Baylon que no juega hace varios años a causa de algunas operaciones de cadera que no le permiten disfrutar más del tenis dentro de la cancha, algo que igualmente no extraña.
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Margaret Court y sus trofeos. /Ph: Daniel Wilkins

En 1966, año en el que periodistas estadounidenses especializados la consideraron 4° del ranking mundial femenino, Norma decidió comenzar a dejar el tenis para dedicarse de lleno a su matrimonio y a formar una familia.

Casualmente, el medio para conocer a su ahora ex marido, el peruano Bartolomé Puiggrós, fue el tenis. A Baylon, que volvía muy cansada de una extensa gira que incluía Roland Garros, Wimbledon y el US Open, le ofrecieron que vaya a jugar el Abierto de Porto Alegre, en Brasil. Norma se negaba. Sin embargo, la Asociación Argentina de Tenis le dijo que si ella no iba, María Esther Bueno, por ese entonces 2° del mundo y que a lo largo de su carrera sería tricampeona de Wimbledon y cuatro veces campeona del US Open, no viajaría a jugar el Abierto de la República, el torneo más importante desarrollado en Buenos Aires. Después de haber negociado la paga del próximo viaje que incluía toda la gira del Australian Open, Norma aceptó y viajó a Brasil donde conocería a su futuro marido, también un ex tenista con el que viviría 25 años en Lima, Perú, y con quien tendría tres hijos que le darían siete nietos. “Mi sueño siempre fue formar una familia y tener hijos. Y con la mano en el corazón, lo mejor que me dio el tenis fueron mis hijos y ahora mis nietos”.
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Baylon y sus nietos.

EL PELOTAZO A BILLIE JEAN KING

“Billie Jean King no era de las mejores deportistas, refiriéndome como persona. Todo el mundo sabía que yo tenía problemas de concentración. En una final en Filadelfia (1964), la tengo set point en el segundo set y cuando voy a sacar me dice que espere un momentito porque se iba a limpiar los anteojos. Yo pensaba, Norma tranquila. Me preparo para sacar y me dice <Wait a second (Esperá un segundo)> y se ata los cordones de las zapatillas. Y cuando por tercera vez estaba por sacar le dice al árbitro <¿Cómo vamos?>. Eso ya fue el colmo y perdí el partido”.

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Norma y Billie Jean King, 12 veces campeona de Grand Slam y quien contribuyó a la igualdad de género.

A continuación de aquel match, Norma también jugaba la final de dobles, sobre pasto, donde enfrentaba a Rosie Casals y a la mismísima Billie Jean King, a quien le pegaría un pelotazo adrede. “Mirá, Helga (Schultze, su compañera alemana de dobles) voy a hacer algo que va a ser la primera vez en mi vida que lo hago conscientemente. Hasta que no le dé un pelotazo no cuentes conmigo…”, relata con vehemencia Baylon, sin dudas, indomable.

Fotos e información: “Historia del Tenis en la Argentina”, de Eduardo Puppo y Roberto Andersen,

Audio completo de la entrevista radial:
Parte 1
Parte 2
Parte 3

Luis Pianelli y el arte de las cuerdas

20 Mar

Todo parece estar en sintonía para realizar la entrevista. Lugar cómodo, protagonista predispuesto, grabador en mano y la primera pregunta ya fue lanzada. Sin embargo, cuando Luis Pianelli comienza a contestar, uno de sus clientes, irrumpe en el container que sirve de espacio físico para que trabajen los encordadores. Es que el argentino Luis Pianelli es el encordador oficial del ATP de Buenos Aires, donde trabaja para Wilson. En aquel instante, Lukas Dlouhy irrumpe sin previo aviso en ese “bunker”, dentro del Buenos Aires Lawn Tennis Club. El tenista checo viene a buscar sus raquetas y está apurado, no puede perder tiempo, su partido de dobles está por comenzar. De un salto, y con extrema rapidez, Luis recoge las Prince del europeo y demuestra a sus aprendices cómo se trabaja.
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Sin embargo, toda historia tiene un comienzo, y para explicar la profesión de Luis Pianelli hay que remontarse a su infancia en Arroyo Seco, pequeña ciudad ubicada a treinta kilómetros de Rosario. Allí vivía y lo continúa haciendo. De chico, él jugaba al tenis y cortar el encordado de su raqueta era un trastorno para su madre, y al mismo tiempo, el disparador de su pasión. “Cuando cortaba los encordados, mi mamá me tenía que llevar la raqueta a Rosario. Llevarla, ir a buscarla; llevarla, ir a buscarla. Llegó un momento que se cansó y me dijo: “Luis, yo no puedo estar todos los días llevando las raquetas a Rosario”. Me trajo a Buenos Aires y me compró una máquina”, dice Pianelli, de 46 años, quien trabajó muchísimo tiempo como encordador oficial del equipo argentino de Copa Davis. Lo que no pensó su madre fue que todos aquellos que practicaban tenis en Arroyo Seco tenían la misma dificultad. Así nació el “encordador del pueblo”: “Primero empecé a encordar las raquetas para mí. ¿Pero qué pasó? En Arroyo Seco era el único que tenía la máquina. Entonces, todo el pueblo, cuando se enteró que la tenía, me empezó a dar las raquetas para no llevarlas a Rosario. A mí me gustó y lo empecé a hacer más profesional. Fui cambiando la máquina, me fui perfeccionando, me fui contactando con gente que tenía mucha más experiencia que yo”, narra Pianelli que aprendió el arte de encordar simplemente mirando.

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Día agotador para los encordadores durante el ATP porteño.

En 1997, mismo año en el cual se recibió de abogado, Pianelli decidió viajar a Roland Garros. Su interés no radicaba en ver a los jugadores desplazarse en el polvo de ladrillo, sino descubrir dónde se encordaban las raquetas. “La marca que encordaba en París, era Tecnifibre, donde yo conocía al dueño, al cual le había dicho que mi sueño era ser encordador de Roland Garros. Él me dijo que lamentablemente no me podía llevar porque en Argentina no se conocía su marca y él no iba a tener ningún beneficio en llevar a un argentino”.
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La Head de Djokovic durante el US Open. 57 libras ó 26 kilos.

Dos años más tarde, Luis cumpliría uno de sus sueños. Por la baja de un encordador de la marca francesa Tecnifibre, el argentino fue convocado y trabajó en su primer Grand Slam, Roland Garros. “Para un argentino, Roland Garros siempre es especial. Estaba nervioso y pensaba que como no me conocían, y me habían llamado casi de última, me iban a dar las raquetas del ranking 100. Sin embargo, la primera raqueta que me dieron fue la de Thomas Muster”, cuenta quien ahora ya lleva 14 Majors en sus manos.
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Luego de algunas respuestas, la entrevista vuelve a ser interrumpida. Un integrante del equipo de trabajo de David Ferrer acude al pequeño container a traer qué otra cosa: unas raquetas. Son dos Prince. Los dos ayudantes de Pianelli confirman con su jefe la tensión de cuerdas que utiliza el español: 57. Cada uno de ellos, en su máquina, comienza a encordar la raqueta del actual número 4 del ranking. “No, no, pará. Las de Ferrer uno cada uno no. Las de Ferrer uno solo porque puede ser peligroso”, le dice a Pablo, uno de los encordadores, quien había estado trabajando con las raquetas del tenista durante toda la semana. “Él le viene encordando siempre. Ahora, que en este partido le cambies, se va a dar cuenta. Tratamos que el encordador que lo hizo el primer día lo siga haciendo. Saaaalvo que esté jugando, y durante el partido le mande una raqueta, y ese encordador está ocupado. Ahí, el jugador lo va a entender porque fue un caso de suma urgencia”. Con estos gestos, Pianelli demuestra que allí se trabaja a su manera,  con su reglas. No es autoritario. Pero sí muy profesional con lo que hace. Nada está librado al azar. IMG_4189

La Prince de Ferru siendo atendida.

Quienes tampoco dejan nada librado al azar son los tenistas. Hablando de cuerdas, los animadores del circuito dedican una porción importante de su dinero en el encordado de su raqueta. Para empezar a entender este “submundo” dentro del tenis, hay que diferenciar las dos grandes clasificaciones que hay en encordados: monofilamento y tripa natural. La primera es sintética y es aquella que utiliza el 80% de los tenistas. La otra, tripa natural, proviene del intestino de la vaca y es el más costoso. Para entender su valuación hay que tener en cuenta que para fabricarlo se necesita el intestino de dos vacas y media, solo para hacer un encordado. Además de dos meses de fabricación. En contraste, el sintético lo hacen en apenas quince minutos. “En Argentina no existe la tecnología para realizar estas cuerdas de tripa natural. También creo que debe haber muy pocas fábricas en mundo, tres o cuatro”, comenta Pianelli.
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Pianelli junto a Grigor Dimitrov y las raquetas que utilizó el búlgaro durante la final de Acapulco. 

El segundo aspecto fundamental a la hora de encordar una raqueta es la tensión de las cuerdas. Según Pianelli, en el circuito ATP existe una tendencia a disminuir la rigidez del encordado. “Es muy notorio como todos están bajando la tensión en las raquetas. Hoy las cuerdas son mucho más duras. Antes, le ponían 60 libras; hoy le ponen 45 y la cuerda queda tensa. Ahora los materiales cambiaron mucho. Son más resistentes porque hay más potencia”.
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La maquina de Pianelli fue firmada por Roger Federer durante sus exhibiciones en 2012, en Tigre, Argentina.

Sin embargo, las excepciones a la regla existen. El caso más extremo es el del italiano Filippo Volandri quien ajusta sus cuerdas con apenas 22 libras, una gran gomera (?).  Otro que se anota dentro de los “anormales” es Juan Martín Del Potro que utiliza 58 libras, bien durita. “Tiene mucha potencia y quiere el encordado bien duro para poder controlar la pelota”, explica Pianelli sobre la anomalía del tandilense.
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“Pero que duro está el encordado, Juan”, le dice el Papa. Este sí que sabe de todo (?)

La charla va terminando, pero desde el principio de la misma, Pianelli nunca soltó algo de sus manos. Muchas personas, a la hora de hablar, utilizan un elemento que lo ayuda a combatir los nervios, o tal vez, como método de concentración. En el caso de Luis Pianelli, el objeto distractivo que emplea mientras ejecuta sus palabras (con extrema puntillosidad) no puede ser otro que una raqueta. Durante la entrevista, el encordador no dejo de tocar la Wilson del periodista argentino Sebastián Torok. Sin embargo, él no la tocaba. Parecía acariciarla y recorrerla de memoria con el tacto. Como un carpintero reconoce con sus rugosas manos el mueble recién terminado, o un escultor disfruta de su moldeada cerámica, Pianelli también goza de su obra de arte, la raqueta.

EL TENIS POBRE Y LAS MÁQUINAS PORTÁTILES

“20 dólares”, dice un letrero fuera del container donde Luis Pianelli y su equipo trabaja. Ese es el precio por cada raqueta encordada. En el caso de los tenistas que transitan el circuito ATP, abonar esa suma, por lo general, no es impedimento. Bajando de categorías, es decir, en los Challenger y Futures, todo método de ahorro es bienvenido. Por ello, algunos jugadores deciden viajar con sus máquinas portátiles que ellos mismos manipulan.
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Manos a la obra para el burundés Hassan.

“Es muy común que los chicos en los Futures, por una cuestión de ahorrar unos pesos, estén con sus propias máquinas de encordar. No está mal. Hay hasta profesionales (refiriéndose a Top 100) que lo hacen: como Paula Ormaechea, y hasta hace poco, Leo Mayer y Horacio Zeballos”. Otro caso es el del burundés Hassan  Ndayishimiye (entrevistado por EfectoTenis) quien economizaba sus gastos de esta manera. Sobre la calidad de tensión y una posible disminución de calidad, Pianelli opinó: “Perder no pierden, porque se acostumbran a la raqueta que ellos encuerdan”.

#Agradecimiento especial para el periodista del diario La Nación, Sebastián Torok. Generosidad.