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El peligroso mundo Future

18 Sep

“Es recontra peligroso porque a veces te acostumbrás a estar acá, a no salir. Terminás, sin darte cuenta, inmerso en este nivel que si el objetivo tuyo es jugar ATP no sirve de nada y hay que tratar de escaparle”, dice Matías O’neille, uno de los tantos tenistas que no pudieron llegar al universo de los ATP. Uno de los tantos que quedaron atrapados en el peligroso mundo Future.DCIM105GOPRO

Cuando Matías O’neille, actualmente de 36 años, se dio cuenta que sus aspiraciones por llegar al mundo de los ATP nunca iban a materializarse a causa de las lesiones, otro camino comenzó. El trayecto que debía recorrer el “Mudo”, como lo llamaban de jovencito por ser introvertido, estaba enmarcado por la supervivencia. Vivir hay que vivir, y lo que ellos saben hacer es jugar al tenis. Allí es cuando otro “micromundo” de este deporte aparece y es el de los interclubes y torneos por plata europeos. “Llega un momento que no te queda otra que ir día a día, paso a paso, comenzás a buscar objetivos por otro lado, variás un poquito el enfoque que le das a todo y seguís adelante porque no queda otra. Yo lo hice por el lado de los interclubes y en cierta manera pude ser feliz con eso. Asumo esa parte de mi carrera como una enseñanza de vida y trato de volcarla ahora que estoy del otro lado”, le dice a EfectoTenis O’neille (416° ATP en 2000), que actualmente trabaja como entrenador en el Liceo Naval, conformando la Academia Monachesi & Hood Tenis.
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O’neille durante el Future de Villa del Dique.

Antes, mucho antes de su paso por los interclubes en Austria, Francia, República Checa y Alemania sumado a los cinco meses en Europa jugando torneos por plata, sus sueños no estaban en los Futures, interclubes o los torneos por guita. La frustración que conlleva el incumplimiento de objetivos planteados durante toda una vida es complicado de digerir. “Es difícil. Sinceramente cuando uno arranca a jugar al tenis empezás soñando. Y cuando empezas soñando, empezas soñando a lo grande. No con jugar ésto. No porque tenga algo de malo, pero esto, en los sueños, es solamente el primer paso”, aclara O’neille sobre los Future, el nivel donde se encuentra su pupilo, Federico Coria.
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O’neille y su revés cuando jugaba los interclubes alemanes. / Ph: fb M. O’Neille.

Trasladándonos a la actualidad de los Future argentinos, la disparidad entre los tenistas que pujan por ingresar o afirmarse en el primer escalón del profesionalismo con aquellos que tienen el nivel pero no el ranking o dinero para pegar el salto a los Challenger, es muy grande. Por ejemplo, en el Future de Villa del Dique, los tres primeros preclasificados, Nicolás Kicker, Federico Coria y Gabriel Hidalgo, alcanzaron las semifinales perdiendo poquísima cantidad de games. Kicker, en sus primeros tres partidos relegó tan solo 10 games, Hidalgo 8, mientras que Coria 13. El nivel para pegar el salto hacia el siguiente escalón del circuito parece estar, pero quedarse allí no es recomendable.  Los efectos que puede causar el estancamiento en este nivel son: la pérdida de la motivación, del nivel, el emparejamiento con el resto. Además, empiezan a generarse miedos.
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“En realidad, ya tengo el miedo porque tengo 22 y siento que hace bastante que estoy acá y me quiero ir. Me quiero ir. Te juega un poco en la cabeza la ansiedad de no volver más porque una vez que conoces el otro nivel es totalmente distinto. Es todo tan lindo, no es que acá sea feo, pero allá tenés todo como para sentirte bien y es difícil volver al Future después de conocer el nivel Challenger. La verdad que no te dan ganas de volver, pero lo importante es mantener la humildad de trabajo y seguir enfocándose en lo que tiene que hacer cada uno para salir de acá lo más rápido posible”, le comenta a EfectoTenis Federico Coria, hermano de Guillermo y actual 392° del ranking.IMG_6135

Muchas veces, la diferencia entre los jugadores del “tenis pobre” -como ellos mismo catalogan al mundo Future– es tan grande que con un “poquito” y apenas pasando la bola del otro lado de la red, los partidos se ganan. “Tratar de jugar con una idea, de ser protagonista y no de pasar la pelota. Hay muchos partidos que metiendo varias bolas podés ganarlos, pero después, en el nivel Challenger, va a costar muchísimo más. En mi caso, lo que me dicen es que trate de pasar estos partidos que son, no quiero decir la palabra “accesibles”, pero que tenés un poco más de chances, siendo protagonista y jugando a lo que entreno”, agrega Coria, de 22 años y dueño de tres títulos Future.IMG_6376
Otro ambiente donde también gana Coria (?).

Sobre este nivel que conforma el primer paso en la carrera del jugador, a la larga, y si no se lo supera, termina siendo perjudicial para la salud tenística y es algo a lo que hay que escaparle. “¿Cómo escaparle? Siendo lo más profesional posible, no cayendo en la idea de solamente pasarla bien. Me refiero fuera de la cancha: vamos a comer un asado, vamos a jugar un fulbito. No, hay muchas cosas que hacer antes de dedicarle tiempo a eso y que si las haces bien no te queda mucho más para pavear”, aconseja O’neill quien también trabajó con Jorgelina Cravero, Guido Andreozzi, Agustín Velloti y Andrea Collarini.

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Junto a Federico Coria, a quien acompañó durante las últimas semanas.

“Está bueno para aprender a competir pero creo que hay que salir rápido de estos torneos…. como que te tiran para abajo”, le dice Joaquín Monteferrario (754°) a EfectoTenis refiriéndose a los Future, etapa que atraviesa hace algunos años. “Lo principal es nunca perder las esperanzas. Siempre hay que mantener el sueño, renovar los sueños también, y hay que seguir, no caerse. Este es un deporte de perdedores donde todas las semanas, de 32 jugadores gana uno solos”, aclara Monteferrario, de 29 años, sin sponsors y quien también juega interclubes en Italia.
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La derecha de Monteferrario. / Ph: hoytenis.com

“Lo que más queremos todos es salir, jugar Challenger que son otra cosa”, le dice a EfectoTenis Gabriel Hidalgo, 485° del ranking. Federico Coria también coincide con su compañero de circuito y aclara las diferencias entre estos dos escalones: “Ballboys, bolas nuevas para entrenar, canchas para vos solo, la mayoría de las veces tenes agua o “Gatorade” (¿puedo decirlo?) gratis, la calidad de los entrenamientos es totalmente distinta, varios árbitros y el hotel, que si entrás al main draw te dan cinco noches para vos y tu entrenador o acompañante. Son muchas cosas que cambian además de los puntos y la plata”. Estos pequeños placeres, que si no te los cubren son gastos, a Hidalgo lo hace sentir un profesional: “Es diferente. Vas a hoteles, te dan toalla, te dan todo y eso es muy lindo. Te tratan como un profesional. Te sentís un rey”.995733_529977480413827_85416419_n
Hidalgo durante la última edición del Challenger de Buenos Aires donde perdió luego de pasar la qualy. / Ph: ETQNV.

OTROS HORIZONTES

Para los más “viejitos”, es decir, los pasados veinteañeros, que andan dando vueltas por los Future, la ilusión de alcanzar el nivel ATP ya se fue hace unos años. Entonces ¿por qué seguir jugando estos torneos que entregan poco dinero? El motivo radica en mantener un ranking que les permita jugar los interclubes europeos, competencia muy significativa en lo económico.  “Hay muchos chicos que cuando están en Argentina juegan estos torneos como una especie de entrenamiento que los ayuda a mantener un ranking, que los ayuda a mantener sus interclubes afuera. Nada más que para eso”, aclara O’neille, un experimentado en la materia.

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O’neille, durante un interclub alemán, con la camiseta de Mascheran0 y ojotas. Buen look (?). / Ph: fb M. O’neille.

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Relato de un pelotazo en los…

13 Sep

“Por favor que venga el trainer. Se me rompió un huevo”. Así de crudas y directas eran las palabras de Matías Descotte que durante una de las semifinales del torneo de dobles del Future de Villa del Dique recibió un pelotazo ahí abajo, donde duele, y mucho. Desde el pueblo que conforma una pequeña porción del Valle de Calamuchita, “el pelotazo a Descotte” fue una particularidad muy comentada. De esas cosas que solo ocurren acá, en los torneos de cabotaje que siempre entregan historias, algunas de las más curiosas.IMG_6274
Descotte luego del pelotazo.

Matías Descotte (955°) se revuelca en el polvo de ladrillo villadiquense. Queda empanado en rojo. Poco le importa. Los gritos, fuertes en serio, acompañan la imagen del hombre que rueda y se agarra la entrepierna con una mano y la cabeza con la otra. Su compañero de dobles, el brasileño Gustavo Guerses, se acerca a asistir al dolorido Descotte, pero también deja escapar una risita imposible de contener. Gabriel Hidalgo, quien sin intención fue el autor del fuerte derechazo que golpeó a Descotte mientras éste intentaba volear, cruza la red y se acerca a ver cómo anda todo. Sin embargo, una risita también se le puede vislumbrar en su rostro. Federico Coria, pareja de dobles de Hidalgo y rival de Guerses y Descotte, se ríe, se agarra la cabeza, no puede creer lo que está pasando.
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Coria e Hidalgo observan la situación.

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El brasileño Gustavo Guerses, dupla de Descotte.

La razón de la risa no es para nada mala fe de los tenistas, sino que la situación escapa de lo común y empieza a tocar los parámetros de lo bizarro. Son muchos los gritos de Descotte que parece exagerar un poco el asunto testicular. Además, el historial del tenista argentino de 20 años tiene algunas otras actuaciones que alimentaron la desconfianza de sus colegas.

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El jueves, durante los cuartos de final de dobles, Descotte estaba preparado para volear cerca de la red cuando una pelota se le abalanzó. Él, por esquivarla, realizó un movimiento extraño, poco ortodoxo, que desencadenaría en un fuerte grito donde explicaba su dificultad para respirar. En el mismo partido, luego de pegar un drive, el marco de su raqueta  golpeó su ojo izquierdo. Por este problema, que desde afuera no parecía demasiado grave, Descotte demoró casi tres minutos entre queja y recuperación. Estos hechos ocurridos el día previo al “famoso pelotazo” acompañan la hipótesis de la “exageración”.

Entre gritos y algunas risas, el supervisor del torneo ya está en cancha y llama al trainer que (justo) está en el baño. Al poco tiempo, el médico aparece y asiste a Descotte. Lo hace ahí mismo, donde cayó, en el polvo de ladrillo. Flexiones y flexiones acompañadas de gritos y más gritos. “Mientras que no le haya pasado nada malo al testículo”, le dice Descotte al trainer una vez que termina de asistirlo. “Sentí un dolor profundo que no me dejaba caminar. Me tiré al piso y no daba más. Después me empezó a doler la panza y trate de elongar un poco y seguir jugando porque estaba con mi compañero. Me la tenía que bancar”, le cuenta Descotte a EfectoTenis luego de la derrota por 3-6/7-6/6-10.IMG_6281
El trainer mendocino Germán Serrano Baccarelli asistiendo a Descotte.

Como para rematar la curiosidad, una disputa resurge como producto del certero pelotazo. En la cancha contigua al Court Central del predio OSPACA, donde se lleva a cabo el partido de Descotte, compiten Luciano Doria y Maximiliano Estévez decidiendo quién será el último clasificado a las semifinales del singles. En un partido muy peleado, Estévez gana 6-3 6-5 y recibe 15-30. La aparición poco oportuna de una pelotita proveniente de la cancha de al lado, es decir, la de Descotte, determina que se debe volver a jugar el punto. “Let, se repite el punto”, exclama el umpire y Estévez estalla de ira reclamándole a Descotte no haber agarrado la bola. En la repetición del mismo, Doria mete un ace. Estévez, muy embroncado le tira un fuerte pelotazo a Descotte que por poco logra esquivarlo.IMG_6266
Estévez, caliente, observando la situación.

Algunos minutos más tarde, durante el incidente testicular, Estévez y Doria juegan el tiebreak. En el momento de los gritos de dolor de Descotte, Estévez le pide que no grite tanto. Después del partido, Descotte tuvo su descargo y se lo contó a EfectoTenis: “En el peloteo del dobles, Hidalgo enganchó una derecha y se fue a la cancha de al lado. Estévez decía que la corra pero yo no llegué a la bola y se enojó por eso. Dice que no la corrí, pero no llegué. Después, Estévez perdió el punto y me tiró un pelotazo. Cuando estaba en el piso me decía <¿Qué te pasa? Te pegaron en los huevos, si no tenés huevos>”.  Descotte, tal vez olvide el partido pero no aquel pelotazo en los…IMG_6269

Villa del Dique desde la lente de la GoPro

11 Sep

A falta de menos de media hora para llegar a nuestro destino, el inconfundible y pegadizo “cuarteto“ que se filtra desde la cabina del conductor del micro nos va poniendo a tono cordobé. Villa del Dique es la locación geográfica a la que debemos llegar para cubrir el 17° Future en suelo argentino. Villa del Dique, un rumbo conocido ya en EfectoTenis cuando los diarios de viaje comenzaron en la antigua cobertura del Women’s Circuit de junio de este año. Sí, para ser sincero, también algunos alaridos se escapan del comisario de abordo del ómnibus, o como se diga (?), y otros, más bajitos pero no menos apasionados, de quien les escribe.

Si hablamos de Villa del Dique hablamos de un pequeño pueblito que cae bien. Cae bien por la calidez de la gente del interior, siempre atenta por hacerte sentir cómodo, para que vuelvas, o para que lo recomiendes. Si hablamos de Villa del Dique y el tenis hablamos del soñado complejo OSPACA y sus instalaciones con una comodidad y entorno único. Para situarlos. Parados en el medio de la calle, a la derecha sierra, a la izquierda, el hotel y complejo de seis canchas de tenis. Detrás del mismo, aproximadamente a diez metros, el lago que conforma el “famoso” embalse de Río Tercero, ciudad ubicada también en el Valle de Calamuchita y a 6 kilómetros del querido pueblito de 3.236 habitantes (según la cifra del INDEC, 2010), termina de diseñar un singular paisaje.
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Para no dejarlos con las ganas (?), y obligarlos a forzar la imaginación, con la magia de la GoPro –nueva adquisición del rentable (obviamente estamos en números rojos) blog- se armó este video que resume y bosqueja un panorama de lo que es Villa del Dique.

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16 Jun

En el comedor del complejo OSPACA, donde se llevó acabo el Women’s Circuit de Villa del Dique, Córdoba, los ventanales, estratégicamente ubicados, dejan observar lo que ocurre en las dos canchas principales. Son las 9 de la mañana y entre criollito va, criollito viene, Mariana Díaz Oliva (ex 42° WTA) entrena a las dos finalistas, a sus dos jugadoras, a sus dos chicas. Esto no es algo habitual cuando en apenas en una hora van a estar enfrentadas, decidiendo quién ganará su primer torneo profesional. Sin embargo, cuando hace una semana que compartís una cabaña, cuando es con ella con quien recorrés el pueblito cordobés, el panorama deja de ser sorpendente.

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La final entre las juveniles Julieta Estable (16) y Daniela Farfán (17) transitó por varios estados. El primer set arrancó muy parejo. Hasta el 3-3, tanto Tita como Daniela parecían estar midiéndose. Luego, Estable impondría toda su potencia y mayor experiencia en estos torneos y con dos quiebres se pondría 6-3. En el segundo, que sería 6-3 para Farfán, Estable dejó en claro que el match pasaba por sus manos. Muchísimos errores, tal vez por nervios, ansiedad, o vaya uno a saber qué, pero Farfán (debutante en este tipo de instancia) mantuvo la regularidad durante todo el partido. En el definitivo, el momento crítico llego en el sexto juego, cuando Estable sacaba 2-3. Tita, que continuaba muy irregular, levantó dos break points que hubiesen sido mortales para sus aspiraciones. El primero de estos puntos, Estable lo salvó con un magistral globo al revés que más tarde le permitiría ponerse iguales. El segundo, un potente revés paralelo que dejó la línea sin polvo de ladrillo, blanca, inmaculada. Después de ese vital game, Tita logró quebrar y dominar con su servicio hasta el 6-4.

 

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Entrevista completa a Estable, Farfán y Díaz Oliva.

“Fue una muy buena semana. Jugué partidos muy buenos, y estoy muy contenta de haber jugado la final contra una amiga”, le decía Tita Estable a Tenis Sports y a EfectoTenis. Sobre la experiencia de jugar contra una amiga señaló: “Por una lado está bueno porque las dos jugamos grandes partidos. En la final, el título podría haber sido para cualquiera de las dos. Finalmente fue para mi lado, pero la felicito a Dani porque jugó muy bien”. La finalista, Daniela Farfán también expresó las particulares sensaciones de enfrentarse con una compañera: “Es difícil porque las dos nos conocemos mucho. Como vos decías ayer recorrimos el pueblo, hoy la entrada en calor, hacemos todo juntas. En lo mental también es complicado pero contenta de jugar la final contra Juli”.

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De fondo a la campeona, Díaz Oliva consolando a Farfán después de la derrota. Ph: Hotel Carrillo.

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Por la tarde, y con todas las tareas liquidadas que conlleva un medio digital, era momento de recorrer todo lo que quedaba (montonazo (?)). Primero, con unas energías sorprendentes y creyéndome un aventurero, “escalé”, va, mejor dicho subí con jean y camisa la mitad del cerro que estaba en frente al hotel. Mi idea, de porteño que sale del frasco, subestimando a la sierra, era llegar hasta el cartel de “2014” y sacar alguna foto desde las alturas. Resignado por no encontrar el camino, llegué hasta donde hubo sendero y agitado saqué esta foto y comí un pebete de jamón y queso, como para contrarrestar el esfuerzo. ¿Periodismo sanguchero?


La improvisada actividad turística no se detendría allí. Un circuito en bicicleta sería mi próximo reto físico. La denominada “Vuelta al Cerro” encarnaba las exigencias de una etapa del “Giro D’Italia” o del “Tour de France”. Envalentonado por la libertad que genera andar en bici, el primero de los ocho kilómetros de extensión que contaba la vuelta alrededor de la sierra fue a una velocidad que superó mis expectativas. Después, las subidas empezaron a sentirse, pero el hermoso entorno ayudaba a olvidar el cansancio.
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A la izquierda de mi bici, el lago artificial embalse, que tiene un tamaño de 5800 hectáreas. A la derecha, la sierra cordobesa que embellecía aún más el paisaje. Comparando las casas del pueblo con las que se encuentran en el “Circuito del Cerro”, el contraste es mayúsculo. Todas las viviendas que circundan las costas del lago son de fin de semana o utilizadas durante las vacaciones. Están deshabitadas, apenas hay algún que otro empleado de mantenimiento o tal vez un sereno o cuidador. Si no tenés donde poner tu caudalosa cantidad de dinero y buscás tranquilidad, comprate un terrenito por Villa del Dique que no te vas a arrepentir (?).

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Mirá la vista que tiene esta canchita.

Después de numerosas paradas fotográficas, peligrosos intentos de filmación desde arriba de la bici y de un ataque canino que impactó directo en la rueda trasera del vehículo, EfectoTenis emprendió la vuelta: lo más duro del “Tour villadiquense”. El paisaje había cambiado, el lago había quedado del otro lado del cerro, y el entorno no era tan motivador como antes. Además, la inclinación ascendente de la callecita de tierra era pronunciada. No era demasiado empinada, pero a esa altura del recorrido la fuerza de piernas y el entusiasmo no eran los mismos.

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Vuelta al Cerro en Villa del Dique. #tennis #bike

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Al entregar la bici, solo quedaba volver al hotel para empezar a guardar los petates (?). Durante el ya conocido trayecto de las supuestas “cuatro cuadras”, que finalmente eran ocho, el mismo perro negro que me dio la bienvenida en Villa del Dique, lo hizo en esa última caminata.
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Mientras el aire de montaña (?) llenaba mis pulmones, unos obreros que construían una especie de medianera de ladrillo hueco y cemento me saludaron.  Después, otro hombre me entregó un saludo acompañado con mímica. A ambos gestos les contesté con un “¿Cómo andas?” en el que reparé lo exagerada que es la pronunciación de las eses por parte del porteño.

Después de saludar a los encargados del hotel y a Gabriel Hidalgo, tenista argentino que entrena y por momentos vive en el Hotel Carrillo, era momento de emprender la retirada. Ya en el micro, mientras convivía con un cansancio abrumador, el cielo pareció querer entregarme el mejor cierre a la cobertura. Las numerosas estrellas que solo se aprecian en el interior del país y la luna llena me acompañaron en el regreso hacia Buenos Aires.
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Destino, Villa del Dique 2

14 Jun

Al amanecer, el día ya era muy distinto al anterior. El repentino y feroz viento que tanto había molestado el jueves, en Villa del Dique, Córdoba, se había ido junto con las nubes. El viernes cordobé (?) empezó fresquito pero soleado. Debajo del rayo de luz, la jornada era ideal para jugar al tenis. No sé si será algo mental, tal vez una predisposición a disfrutar el alimento teniendo en cuenta la locación donde uno se encuentra, pero los criollitos cordobeses son únicos, irrepetibles, irreproducibles (se entusiasmaba (?)). Después de ingerir algunos criollitos que ayudaron a ser deglutidos por un café con sabor a hotel, todos tienen el mismo gusto, era momento de las semifinales del tercer Women’s Circuit en suelo argentino.

Unas semifinales donde la juventud, el talento y el trabajo primaban. De un lado, Julieta Estable, de 16 años, demostró porqué  es una de las máximas promesas del tenis femenino nacional al superar a Constanza Vega (18 años) por un doble 6-2. La potencia desde el fondo de la cancha, principalmente con su derecha, le permitió dominar un match ante una rival a la cual conocía y que maneja muchas variantes con su juego. De esta forma, Tita alcanza su segunda final profesional, la anterior en Marcos Juárez donde fue derrotada por Carolina Zeballos.

Al lado, y en simultáneo, Daniela Farfán (17) y Berta Bonardi (18) buscaban su primera final en el nivel de Women’s Circuit. Finalmente,  la pupila de Mariana Díaz Oliva (ex 42° WTA) venció a la paranaense Bonardi por 6-1 y 6-3. El alarido de Farfán significaba varias cosas. Por un lado, en Villa del Dique logró su tercer torneo puntuable y en consecuencia consiguió ingresar al ranking de la WTA. Después, la primera definición de un certamen profesional es algo que solo ocurre una vez.

Pocas horas después, en el restaurant que está en frente de la minúscula terminal villadiquense (¿), EfectoTenis empezó a entender cómo se movía (o no) el pueblo cordobés. “Acá no hay nada. Si querés ver algo andá a Villa General Belgrano (sí, borrachos, ahí es el Oktoberfest) o a la Cumbrecita, eso sí es lindo”, dice Emanuel, dueño del local que de manera imaginativa apodó “La terminal”. Con una avidez inconmensurable de ingerir alimentos, la caminata de “cuatro cuadras” (en realidad son ocho, culiá) que separa al Complejo OSPACA con el restó parece una maratón de 42K. Al llegar, el ambiente era casi familiar. Un bebé que correteaba y era alzado por cualquier comensal, la charla constante que brindaba Emanuel, las personas que una a una se transformaron en conocidos y una pantalla gigante que transmitía el partido entre España y Holanda (tomen gallegos (?)) era un buen sitio para almorzar.

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Emanuel, de 30 años, hace diez que volvió a Argentina. Rosarino de nacimiento, en el 2000 se fue a vivir junto a su familia a un pueblo cercano a Barcelona. Desde 2010 que está en Villa Rumipal, pueblo vecino a Villa del Dique, donde iba de vacaciones cuando era chico. Allí tuvo a su hijo, el rubio de un año y dos meses que correteaba por las mesas. Emanuel, de gorrita y barba, entre tanta charla relata sus experiencias en la cancha del Barcelona, donde en un partido con el Betis terminó comiendo jamón de una pata de cerdo y tomando vino de la tradicional bota. Esto lo enamoró de la afición blanquiverde y lo hizo olvidar el 5 a 1 que Messi y compañía le propinaron aquel día.
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Con su carisma especial, Emanuel empieza a hablar con las dos finalistas del dobles, las brasileñas Nathaly Kurata y Nathalia Rossi , que para matar el tiempo de espera del ómnibus que las llevará al próximo torneo, en Villa María, se acercaron al parador a comerse dos empanadas árabes cada una. Un ventanal permite observar lo que ocurre en la terminal, que con la presencia de diez personas esperando rompe un record en el pueblo (?). Unos chicos con guitarras al hombro, mujeres que parecen volver del trabajo y Carolina Meligeni Rodrigues Alves  aguardan por el ómnibus que recorre los principales puntos del Departamento de Calamuchita. Meligeni Alves, sobrina de Fernando,  ex tenista argentino nacionalizado brasileño, está junto a su entrenador, cuatro enormes bolsos y su trofeo de campeona del dobles, título que consiguió junto a su pareja, Constanza Vega, superando a las dos que comen empanadas.
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La brasileña Alves Meligeni posando con el trofeo de dobles. Próximamente en EfectoTenis.

Luego de pagar la cuenta y jugar un poco con el niño, es el momento de volver al Hotel Carrillo. Con la panza llena, las “cuatro cuadras” se disfrutan al igual que el paisaje. Durante el trayecto, mientras miro hacia los dos lados del Boulevard, como si transitaran tantos coches, una escena capta mi atención. Las dos finalistas, Farfán y Estable, están dando una caminata juntas. Durante toda la semana estuvieron compartiendo alojamiento junto con su entrenadora Díaz Oliva. La rivalidad solo será dentro de la cancha, afuera son amigas que recorren un pueblito cordobés.
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Destino, Villa del Dique

13 Jun

El viaje, desde Capital Federal hasta Villa del Dique, Córdoba, hubiese sido perfecto solo si no ocurrían dos cosas. Primero, los oídos de los viajantes hubiesen estado agradecidos si los temas que sonaron de Ricardo Arjona jamás hubieran salido de los parlantes. Segundo, la tortuosa intervención de un viejo tripulante, que casi prende fuego el micro que llevaba a EfectoTenis a cubrir el Women’s Circuit para el programa televisivo Tenis Sports.
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El complejo OSPACA que tiene seis canchas de tenis.

Las primeras horas del viaje -de más de diez horas- consistirían en chequear mails, tuits, ponerse al día (?), y dormir, obvio. Sin embargo, en mi caso, descansar en los viajes de micro me mantiene en un estado de alerta y preocupación por el temor de pasarme del pueblo o ciudad donde debería bajar. Por lo tanto, cualquier movimiento o ruido me desvela de un sobresalto. Luego de poder pegar el ojo (?) durante algunas horas consecutivas, al despertar, el paisaje había pasado de la monótona llanura bonaerense a la vistosa inestabilidad del horizonte que brindan las sierras cordobesas.
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El camino sinuoso entretiene a la vista. Mis pensamientos desvarían. Pienso en aquellas casitas ubicadas en el tope de una sierra, aisladas de todo contacto con la sociedad. Pienso quién vivirá ahí. ¿Un porteño agotado por el estrés? ¿Un escritor? ¿Vivirá alguien? Poco importa esto, pero ocupa mi cabeza hasta llegar a destino.
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La entrada a Villa del Dique es austera. Un pequeño cartel de letras blanca indica el nombre del pueblo de 3.236 habitantes (según INDEC 2010), que forma parte del Departamento de Calamuchita. Los primeros locales son el “Almacén Miriam” y un Video Club (casi extinto en Buenos Aires) que junto con la importante cantidad de perros callejeros empiezan a dar ese toque distintivo de un lugar donde todos se conocen. La terminal de ómnibus es apenas una construcción de ladrillo a la vista con unos pocos locales de venta de pasajes, allí me bajo.

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La terminal de Villa del Dique.

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Los taxis no abundan, y como la distancia es corta, caminar hasta el complejo donde se lleva a cabo el tercer Women’s Circuit de 2014 en suelo argentino parece la mejor opción. Al ingresar al Hotel Carrillo de OSPACA (Obra Social del Personal del Automóvil Club Argentino), el  panorama sorprende. De un lado, la sierra. Del otro, el lago artificial Embalse de aproximadamente 5800 hectáreas. La presencia de la naturaleza no es habitual en los torneos de tenis. Asombra y gusta.

El comienzo de los cuartos de final coincidió con mi llegada. En la cancha 1, Constanza Vega frente a Melina Ferrero. En la 2, Julieta Estable contra la brasileña Ingrid Gamarra Martins. El clima, parcialmente nublado y sin amenazas de lluvia, parece acompañar. Sin embargo, a pocos minutos del comienzo de los matches, un fuertísimo viento empezó a dominar la escena. Poco a poco, las tenistas jugaban en base a lo que el viento les permitía. No podían pegar con comodidad. Los games de saque se prolongaban, hasta esperar que el polvo de ladrillo dejase de volar porque les entraba en los ojos. Mientras las pelotas correspondientes a cada uno de los partidos se mezclaban e interrumpían puntos en la cancha contigua, el agua del lago estaba agitada, hasta tenía pequeñas olas. Los viejos pinos se retorcían provocando la caída de alguna que otra rama. Finalmente, el supervisor de ITF, Pablo del Gobbo, se encargó de suspender la jornada hasta las 15:15 cuando se reanudó bajo la atmósfera de una fuerte pero “jugable” ventisca.

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Los pinos sufren el fuerte viento.

“En un saque, la pelota se movió tanto que me pegó en el cuerpo”, dice Julieta “Tita” Estable sobre las complicaciones climáticas. La talentosa juvenil de 16 años pudo cerrar su partido de cuartos por 6-3 y 6-0. En el otro court, Constanza Vega (18 años) se iría arriba 7-6 y 1-2, partido que tras la reanudación ganaría por un doble 7-6 sobre Ferrero que según sus palabras “hizo lo que pudo”. Los otros encuentros también serían para argentinas: Daniela Farfán (17 años) a Sara Giménez (Paraguay) y Berta Bonardi (18 años) a Ivania Martinich (Chile). Las semifinales serán ciento por ciento argentinas y con la presencia de promisorias jóvenes: Vega vs Estable y Farfán vs Bonardi.

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Constanza Vega y Daniela Farfán.

Ah, sí, no me olvidaba. Retomando el comienzo del relato, la anécdota del curioso viejito no fue postergada. Al frenar (por enésima vez (?)) en Río Cuarto, el contingente del micro quedó reducido a tres personas en la planta baja. Quien les escribe, una treintañera estudiosa que no paraba de resaltar apuntes y el ya afamado viejito. A falta de veinte minutos para llegar a Villa del Dique, unos estruendosos sonidos (sí, esos) salieron del añejo hombrecito que rápidamente, sorteando todo tipo de obstáculos –un palo de escoba, una mochila y un trapeador- se internó quince minutos en el baño. Vale destacar que al subir, la empresa había aclarado que el minúsculo cubículo que sirve de tocador, solo procesaba líquidos. Detalle que este hombre ya había salteado hace unos minutos. La sorpresa no sería la indigestión de un simple ser humano, sino que al abrir la puerta del ya clausurado baño, una humareda comenzaría a salir. Inmediatamente, el asistente del conductor apareció para ver que ocurría. “Señor, ¡puede prender fuego el baño!”, exclamó el muchacho que ya iba dilucidado la verdadera razón del fuego. El viejito, no dio explicaciones. Él no quería fumar, ni era un piromaníaco, quería disimular lo que la treintañera y yo habíamos descubierto…

DIARIO DE VIAJE: LA NUEVA SECCIÓN

En esta nueva sección que inaugura el blog contaré los pormenores y el color de las coberturas al interior del país. En esta especie de diario de viaje, el foco se posará en los pequeños pueblos y ciudades que albergan a tenistas que tienen diferentes objetivos: ganar sus primeros puntos profesionales, establecerse en el nivel o aprovechar estos certámenes, de menor envergadura, para poder dar el salto hacia la próxima plataforma. Algo parecido, pero todavía sin estar catalogado, se hizo durante la cobertura del Future de Arroyito, en febrero de 2014. Que lo disfruten.
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